Bar Virgen del Carmen en Santa Pola     

En la primera mitad del año 2.015, la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, se plantea acometer obras de reparación en el edificio que ocupaba el antiguo Pósito Pesquero, ubicado en la calle del Muelle nº33. El origen de estas reparaciones residía en la aparición de humedades localizadas en algunos de los cerramientos del edificio y la presencia de filtraciones puntuales a través de la cubierta del mismo.

Durante los trabajos previos de toma de datos, tras realizar las oportunas averiguaciones históricas y analizando el sistema constructivo utilizado, se concluye que el edificio parece ser que fue construido alrededor de 1.860, ya que responde tipológicamente a una edificación industrial de la segunda mitad del s. XIX y constituye un ejemplo de construcción tradicional de almacenaje del momento.

El edificio original era de planta rectangular con estructura de muros de carga de sillería vista con elementos de ladrillo en zócalo, recercados, cornisas y cuchillos de madera con cubierta de teja plana a dos aguas. Según la documentación histórica recabada gracias a la colaboración del archivo municipal, se descubre que el origen del edificio era muy diferente al uso al que se destina en la actualidad. La construcción que la Cofradía de Pescadores plantea restaurar, formaba parte de un amplio complejo de edificios que componían el Balneario de Santa Pola.

Tal y como rezaba en la publicidad de la época, se trataba de un “…Gran edificio construido a la entrada del muelle y frente a la playa, con magníficos cuartos de baño para agua caliente del mar, con todos los adelantos más modernos e higiénicos. En el mismo edificio hay Casino, con Salones de Recreo, Gran Salón de Baile, Billares, Restaurante, Terraza frente al mar y Garaje. Tiene servicio de carruajes de alquiler para los bañistas que quieran hacer excursiones a las Salinas marítimas, al Faro del Cabo de Santa Pola, a la Pinada o a las poblaciones inmediatas…”

A principios del Siglo XX, alrededor de los años 30-40, el edificio cambia de uso y pasa a manos de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola que lo convierte en el espacio para albergar la sede de la asociación o cooperativa en apoyo al sector pesquero de la pintoresca y tranquila Villa Marítima, lo que se conoce desde entonces como el “Pósito Pesquero” de Santa Pola.

Posteriormente y ya en la segunda mitad del siglo XX, parte del edificio es demolido para realizar una construcción medianera, reduciéndose su dimensión prácticamente a la mitad de la que tenía en su origen y vuelve a cambiar su uso, destinando el espacio a un establecimiento que desarrolla su actividad dentro del sector de la hostelería.

En el momento de la intervención, se comprueba que las diferentes actuaciones realizadas a lo largo del tiempo en el edificio, así como los cambios de uso sufridos en el mismo, han provocado que su estado original, así como la composición y los huecos de su fachada, se encontraran completamente modificados, desvirtuando su imagen inicial para adaptarla a su función actual haciéndolo irreconocible si lo comparamos con su aspecto y concepción original.

Exteriormente los muros estaban recubiertos por diferentes capas de mortero y pintura, interiormente un trasdosado de ladrillo revestido con azulejos, ocultaba los muros originales de sillares y mampostería y dos niveles de falsos techos, colocados a diferentes alturas, no permitían apreciar la estructura original de madera que componía la cubierta del edificio.

En ese momento, la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, siendo Patrón Mayor D. Ángel Luchoro Piedecausa y estando la Junta de Cabildo formada por: D. Pascual Sempére Sempére, D. Francisco Luchoro Pérez, D. José Ruso Bonmatí, D. Antonio Sempére Orts, D. Rafael Baeza Maciá, D. José María Guilló Pérez, D. Antonio López Vigo, D. Javier Bonmatí Martínez, D. Gabriel Maciá Ramón, D. Vicente Amorós Donaire, D. José López Chacopino, D. Antonio Vidal Agulló, D. Miguel Amorós Escolano, D. Joaquín M. Rico Piedecausa, D. Juan Bautista Luchoro Piedecausa, D. Jaime Tomás Martínez Antón, deciden tomar una importante decisión.

Este edificio anexo a la Capilla de La Virgen del Carmen cuenta con varias peculiaridades arquitectónicas que, debido a los múltiples usos para los que se ha destinado el edificio con el devenir de los tiempos, se han mantenido ocultas.

La Cofradía de Pescadores realiza una apuesta firme y valiente para recuperar la esencia del edificio, realizando una intervención respetuosa sobre esta potente preexistencia que devuelva a la población pesquera parte de su historia y potencie elementos singulares olvidados poniendo de nuevo en valor el antiguo “Pósito Pesquero”.

Plantea una redistribución interior de la superficie existente y una pequeña ampliación, que aprovecha las dimensiones del espacio para creando una doble altura, ofrecer la posibilidad de disfrutar del edificio desde puntos de vista desconocidos, situados en distintos niveles y permitiendo poner en valor elementos tan importantes y singulares como la estructura original de madera que conforma la cubierta.

Exteriormente, el edificio estaba construido a base de muros de piedra, una piedra habitual de las construcciones de la época, que se había mantenido en un segundo plano en la estética vigente del edificio de las últimas décadas.

Sin embargo, tal y como se extrae de un informe realizado por el departamento de construcciones arquitectónicas de la Universidad de Alicante, tiene un gran valor constructivo y, por ello, se lleva a cabo un intenso proceso de limpieza y consolidación con diversas actuaciones para su mantenimiento y recuperación.

En este sentido, exteriormente se eliminan las diferentes capas de mortero y pintura que cubrían la fachada para dejar a la vista los muros de carga de sillería vista con elementos de ladrillo en zócalo, recercados y cornisas.

Se recupera la composición original de los huecos de fachada, eliminando los que se habían generado con el nuevo uso del edificio, en los que había primando la funcionalidad, pero que por su dimensión y ubicación no habían respetado su imagen original. Se recuperan y se ponen en valor elementos singulares como la reja y el “portón” de madera interior que protegen el hueco semicircular de la parte alta en la fachada principal, se restaura el letrero luminoso que da nombre al edificio, que presidía el espacio interior y que se colocaba en la fachada del edificio durante los actos de celebración en honor a la Virgen del Carmen.

Se sanea y recupera la teja que servía como elemento de terminación para la cubierta original del edificio, se dota a la misma del aislamiento y la impermeabilización necesarias para su uso actual y se recupera la imagen exterior de la teja plana de la cubierta con su característico dibujo a base de tejas de diferentes tonalidades, formando rombos de color “rojizo” sobre un fondo de tejas “amarillentas”.

Se introducen en fachada 2 grandes “portones”, que a modo de grandes elementos correderos metálicos pintados en color negro, recuerdan a los almacenes de la época, sirven para potenciar los accesos al edificio y ocultar e integrar a su vez en la composición de la fachada, los registros de las diferentes acometidas e instalaciones de las compañías suministradoras que deben ubicarse en el cerramiento exterior del mismo.

Dos cajones de chapa metálica pintada en color negro sirven para separar la carpintería de los accesos, respetando los recercados de ladrillo que enmarcaban los huecos originales. Se ha intentado a su vez minimizar el impacto que producen en la fachada, el trazado de las diferentes redes y cableado de las instalaciones que discurrían por la misma, ordenándolas y agrupándolas en las zonas menos visibles.

Interiormente se realiza un forjado que separa la construcción del contacto directo con el terreno, para evitar la humedad por ascensión capilar y como pavimento se realiza una solera de hormigón fratasada que le dota de continuidad al mismo y se separa perimetralmente en su encuentro con los muros de sillares de piedra y mampostería, dejando un espacio de reserva sin llegar a tocarse en ningún punto.

El nuevo forjado que se ejecuta y constituye el altillo intermedio, se separa a su vez de los sillares y muros de mampostería, respetando así la estructura original del edificio y diferenciándola claramente de la nueva actuación.

Esa ha sido la constante que la Cofradía de Pescadores ha mantenido a lo largo de todo el proceso de intervención en el edificio: devolver el esplendor original de esta edificación, recuperando su esencia inicial, con una intervención respetuosa que ponga en valor los elementos ocultos u olvidados tras las sucesivas actuaciones. Este ambicioso y complejo proyecto llevado a cabo por la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, ha durado algo más de un año y es el primer paso para recuperar y poner en valor parte de su valioso patrimonio.

Cliente – Cofradía de Pescadores de Santa Pola.
Estado – Obra construida.
Tipología – Rehabilitación y diseño interior.
Localización – Calle del Muelle, nº 35. Santa Pola, Alicante, España.
Superficie – 216 m2
Fotografía – David Frutos.
  


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